Palmicultura en Colombia, comprometida con la cero deforestación

Sector palmero no es motor de deforestación en Colombia

  • La Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, manifiesta que esta afirmación es tan clara como cierta: la industria de la palma de aceite tiene un compromiso decidido con la no deforestación y un potencial de desarrollo sin afectar nuestros bosques naturales.

El primer estudio de línea base de deforestación asociada a la palma de aceite en Colombia, elaborado por el IDEAM para el periodo 2011-2017, mostró que los cultivos de palma de aceite no han sido un motor de deforestación en el país.

En dicho estudio se evidenció que mientras en Colombia se deforestaron 1’108.386 hectáreas entre 2011 y 2017, únicamente 0,4 % (4.455 ha) fueron convertidas a cultivos de palma de aceite. En otras palabras, el sector palmero fue responsable de menos de 0,5 % de la deforestación total en el país en ese periodo.[1]

Estas cifras reiteran lo que ya habían señalado algunos estudios internacionales, en los que se mostró que el impacto por deforestación del cultivo de palma de aceite ha sido mínimo en Colombia en comparación con otros países palmeros:

  • El estudio “The Impacts of Oil Palm on Recent Deforestation and Biodiversity Loss (Impactos de la palma de aceite en la reciente deforestación y pérdida de biodiversidad)” de Vijay y otros había mostrado que, si bien en el periodo entre 1989 y 2013 el área cultivada con palma de aceite en Colombia creció 69,5 %, su deforestación asociada fue de menos de 1%.[2] 
  • Y el estudio “Characterizing commercial oil palm expansion in Latin America: land use change and trade (Caracterización de la expansión comercial de la palma de aceite en América Latina: cambio en el uso del suelo y comercialización)” de Furumo y Aide había resaltado que 91 % de la expansión de cultivos de palma de aceite en Colombia entre 2001 y 2014 no estuvo relacionada con deforestación, sino que tuvo lugar en tierras que anteriormente habían sido intervenidas por pasturas para ganadería o por otros cultivos.[3]

Aunque estos resultados son muy positivos y muestran el compromiso ambiental que ha tenido nuestra agroindustria, para el sector palmero colombiano el cuidado de nuestro patrimonio natural y en especial de nuestros bosques es de la mayor importancia.

Así ha sido consignado en la Estrategia de Sostenibilidad del Sector Palmero Colombiano, más específicamente en uno de los diez principios del aceite de palma sostenible de Colombia: Cero deforestación y no reemplazo de áreas con alto valor de conservación (AVC).

A finales de 2017, Fedepalma y varias empresas palmeras firmamos el Acuerdo de Cero Deforestación con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el IDEAM y ONGs ambientales como WWF y Fundación Natura, con el auspicio del Reino Unido, Alemania y Noruega.

En el marco del Acuerdo, las empresas palmeras y aquellas que utilizan aceite de palma como materia prima podrán verificar si su cadena de suministro está libre de deforestación y tomar acciones para asegurar que así lo sea en el futuro.

Los resultados de la línea base del IDEAM permitieron establecer que el aceite de palma colombiano tiene las condiciones para asegurar la cero deforestación en el corto plazo, puesto que menos de 3 % de los nuevos cultivos en el país tienen huella de deforestación después de 2010.

Nuestro país puede continuar desarrollando su sector agrícola y pecuario, incluida su área sembrada con palma de aceite, sin deforestar. Esto ha sido evidenciado por la reciente delimitación de la Frontera Agrícola Nacional por parte del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA).

La Frontera Agrícola Nacional abarca alrededor de 39 millones de hectáreas o 35 % de nuestro territorio, y de ella se excluyeron alrededor más de 60 millones de hectáreas de bosque natural, así como las áreas protegidas que no permiten actividades agropecuarias – 26,4 millones de hectáreas, incluyendo buena parte de las áreas de bosque ya mencionadas. 

Actualmente, Colombia cuenta con un área sembrada en diversos cultivos cercana a los 7,6 millones de hectáreas, es decir menos de 20 % de su frontera agrícola. Los 31,6 millones de hectáreas restantes incluyen zonas ganaderas, pasturas, sabanas y tierras degradadas y subutilizadas. Los cultivos de palma de aceite ocupan alrededor de 560.000 hectáreas, es decir únicamente 1,4 % de nuestra frontera agrícola y el 7,4 % de toda el área cultivada del país

En ese sentido, la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, señala que “la posición del sector palmero colombiano es que nuestra agroindustria tiene un gran potencial de desarrollo libre de deforestación y que no hay ninguna justificación legal ni técnica para desarrollar proyectos productivos palmeros en zonas que se encuentren por fuera de la frontera agrícola”. 

Por otra parte, somos conscientes de las altas tasas de deforestación en el país, que han promediado las 175.000 ha/año en los últimos 10 años, y del reciente aumento en la deforestación en la Amazonía, especialmente en el suroccidente del Meta y el norte del Guaviare. En numerosos reportajes se ha puesto de manifiesto esta problemática, señalando que la deforestación en esta zona está principalmente relacionada con actividades criminales de minería ilegal, lavado de activos, cultivos de coca o acaparamiento irregular de tierras, entre otras.

Las dinámicas de la economía ilegal predominantes en esta región del país estarían llevando al establecimiento de actividades agropecuarias, entre ellas la siembra de palma de aceite, en áreas deforestadas o excluidas de la frontera agrícola. Dinámicas que hemos denunciado ante las diversas autoridades competentes, cumpliendo con nuestro deber de alertar a las autoridades de posibles ilegalidades y vulneración de derechos, en el marco de nuestra responsabilidad gremial, dado que rechazamos con contundencia a quienes estén deforestando para sembrar palma.

“Todo aquel que realice siembras ilegales no hace parte de nuestra cadena de valor, ni de los valores que se promueven en el sector palmero colombiano; desde la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, defendemos la legalidad, las buenas prácticas en la búsqueda de la sostenibilidad de nuestra agroindustria y los entornos palmeros, y reiteramos nuestro compromiso y el de nuestro sector por una palmicultura libre de deforestación en Colombia”.

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