Javier Ortiz, Coordinador de TFA Andes Amazonía

Colombia avanza hacia la cero deforestación

Por: Carolina Obregón, Comunicadora Ambiental

Lácteos, aceite de palma, cacao y carne de res son los sectores productivos que están implementando procesos sostenibles para reducir su huella de deforestación.

Uno de los objetivos más apremiantes para el país es lograr la cero deforestación para el año 2030. Con este propósito, el Gobierno nacional ha puesto en marcha diferentes acciones, entre las que están los acuerdos Cero Deforestación, los cuales buscan que los sectores productivos reduzcan de manera gradual su huella de deforestación en cada uno de sus procesos. Esta iniciativa, bajo la sombrilla de la Alianza por los Bosques Tropicales-TFA Colombia (a la que el país se suscribió en 2017), ha sumado a la fecha cuatro cadenas productivas: carne de res, aceite de palma, lácteos y cacao.

En Colombia, la deforestación es la principal causa de emisiones de dióxido de carbono, que es uno de los gases efecto invernadero (GEI). Los GEI, a su vez, son la principal causa del cambio climático, una de las mayores problemáticas actuales en todo el planeta, y que para el país implica varios desafíos. El primero es reducir, precisamente, los GEI a través de la conservación de los bosques (su vegetación y sus suelos), los cuales cubren cerca del 30 % de la superficie de la Tierra y almacenan carbono más que ningún otro ecosistema terrestre. El segundo es cuidar nuestra biodiversidad. Colombia es uno de los diecisiete países más megadiversos del mundo; estos tienen la mayor cantidad y diversidad de animales, plantas y ecosistemas, y en su conjunto concentran el 70 % del total de la biodiversidad del planeta. El tercer desafío es garantizar la existencia de la vida humana. El cambio climático puede llegar a provocar el desplazamiento humano, más que ninguna otra causa como la violencia o los conflictos armados, y poner en riesgo la salud de las personas debido a la aparición de nuevas enfermedades (relacionadas con las inundaciones, las altas temperaturas o la reproducción de plagas) o una mayor y más fácil propagación de las ya existentes.

Un breve contexto

La deforestación es la tala masiva de árboles en los bosques naturales, para el uso de los suelos en diferentes actividades humanas. Según el IDEAM bosque natural es “La tierra ocupada principalmente por árboles que puede contener arbustos, palmas, guaduas, hierbas y lianas, en la que predomina la cobertura arbórea con una densidad mínima de dosel del 30 %, una altura mínima de dosel in situ de 5 metros al momento de su identificación y un área mínima de una hectárea”. El dosel es el conjunto de las copas de los árboles, en donde habitan muchas de las plantas y los animales que conforman la biodiversidad nacional; de ahí la importancia de conservar los bosques naturales. La definición del IDEAM excluye “las coberturas arbóreas de plantaciones forestales comerciales, cultivos de palma y árboles sembrados para la producción agropecuaria”.

Según Javier Ortiz, Coordinador de TFA Andes Amazonía, la deforestación ocurre por actividades ilegales como el acaparamiento de tierras, la extracción ilegal de madera, la minería ilegal o los cultivos de uso ilícito, y para el establecimiento de plantaciones o actividades agropecuarias. La extracción de madera de plantaciones forestales o de bosques naturales que cuenten con licencias para el aprovechamiento de cierta cantidad de ciertas especies, en determinadas hectáreas y áreas del país, no se considera deforestación. Hay otros casos como la deforestación de bosques naturales para llevar a cabo proyectos de infraestructura, por ejemplo, en la cual las empresas deben compensar los impactos ambientales por su actividad. A partir de la delimitación de la frontera agropecuaria definida por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en 2018, toda deforestación que ocurra fuera de estos límites es ilegal. Sin embargo, explica Javier Ortiz, la tasa de deforestación en el país es muy alta, “estamos hablando de cerca de 200 mil hectáreas por año”, y por eso es necesario “ir llevando ese número de hectáreas a cero en el menor plazo posible”.

Los Acuerdos Cero Deforestación

Los Acuerdos Cero Deforestación son una estrategia del Gobierno nacional, a través de los ministerios de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, de Agricultura y Desarrollo Rural, y de Comercio, Industria y Turismo, que busca que los sectores productivos agropecuarios del país contribuyan al mantenimiento de los bosques en pie, eviten que las materias primas utilizadas en su actividad sean un factor de deforestación, y promuevan productos cero deforestación en el mercado, fácilmente identificables por parte del consumidor. Esta iniciativa surgió en el país en el año 2017 y es apoyada por TFA, alianza público-privada de gobiernos, sector privado y sociedad civil, cuyo objeto es reducir la deforestación tropical relacionada con la producción de soya, carne bovina, aceite de palma y papel/celulosa a nivel global. En Colombia, la Alianza por los Bosques Tropicales-TFA articula diferentes acciones con actores de las cadenas de carne de res, cacao, aceite de palma y lácteos, que se han unido de manera voluntaria a los Acuerdos, que también vinculan a organizaciones internacionales de la sociedad civil y centros de investigación.

  • Acuerdo de voluntades para la deforestación cero en la cadena de aceite de palma

El cultivo de la palma de aceite es uno de los de mayor crecimiento en el mundo y en el país. En Colombia el cultivo de palma pasó de más de 450 mil hectáreas sembradas en el año 2014 a cerca de 550 mil hectáreas en el 2017, distribuidas en 122 municipios de 24 departamentos. En 2016 la producción de aceite crudo de palma fue de 1 millón 155 mil toneladas, de las cuales se vendieron más de 754 mil al mercado local y más de 400 mil al mercado externo. En el país el cultivo de palma no contribuye significativamente a la transformación de bosques naturales, no obstante, teniendo en cuenta el crecimiento de la demanda, se requiere de medidas preventivas. El Acuerdo Cero Deforestación con este sector inició en noviembre de 2017 con más de 40 signatarios. Los avances en estos tres años se observan en la implementación de una línea de base de deforestación asociada a palma entre 2011 y 2017 y de mecanismos de monitoreo a través del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del IDEAM, para la generación de información que permita el seguimiento oportuno a los cambios anuales de superficie de bosque natural a cultivos de palma de aceite.

  • Acuerdo Cacao, Bosques & Paz Colombia

Colombia es un país que produce y consume gran parte de su cacao. Durante los últimos diez años la producción pasó de unas 36 mil toneladas en 2009 a más de 59 mil toneladas en 2019; cifras acompañadas de un aumento de las exportaciones y la disminución en las importaciones del grano para consumo interno. El cacao es un cultivo de importancia no solo económica, sino también ecológica (por sus beneficios para la recuperación de suelos degradados y la conservación de ecosistemas de bosque) y social (puede convertirse en uno de los sectores que genere empleos e ingresos a las comunidades locales, en particular en áreas de posconflicto). En julio de 2018 se firmó Cacao, Bosques y Paz, el Acuerdo de la cadena productiva del cacao con el objetivo de incorporar prácticas y tecnologías que mejoren la producción de cacao y contribuyan con el uso sostenible del suelo y la protección de los bosques del país.

  • Acuerdo público-privado de voluntades de actores entre el Gobierno de Colombia y la cadena de valor láctea para la no deforestación de bosques naturales y la no transformación de los páramos

La ganadería forma parte del arraigo cultural de Colombia y es uno de los rubros principales de su economía, pero es también uno de los motores históricos de deforestación en el país. La ganadería de leche está asociada a la ocupación de bosques naturales y de áreas no boscosas como los páramos (principalmente de Nariño, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander), ecosistema de gran importancia pues es allí en donde nacen las fuentes de agua dulce. En mayo de 2019 se firmó este Acuerdo, el cual busca eliminar la huella de deforestación y de conversión de páramos en su cadena de producción y abastecimiento, e implementar acciones para frenar la degradación de estos ecosistemas a través de la reconversión sostenible o sustitución de las actividades ganaderas que allí se dan.

  • Acuerdo público-privado de voluntades de actores entre el Gobierno de Colombia y la cadena de valor de carne bovina para la no deforestación de bosques naturales

Según el Censo Agropecuario del 2014 (DANE), la cobertura y uso del suelo indican que existen 42.3 millones de hectáreas en uso para actividad agropecuaria, de las cuales 8.4 millones están dedicadas a la actividad agrícola y 33.8 millones de hectáreas son pastos que se destinan al uso de la ganadería. En el país, solo 28 millones de hectáreas tienen vocación para la ganadería, razón por la cual esta actividad productiva representa una de las mayores amenazas sobre los ecosistemas de bosque. En mayo de 2019 se firmó este Acuerdo que corresponde a la cadena de producción y suministro de carne bovina en todas sus fases productivas (cría, levante y ceba). Cabe destacar que este Acuerdo no solo contempla la reducción de la deforestación sino la restauración de áreas boscosas que se hayan convertidas de bosques a la ganadería entre 2011 y 2018, así como la conservación del bosque natural presente.

Cabe señalar que entre las acciones comunes a estos Acuerdos, las cuales se implementarán de manera gradual, están la generación de conocimientos y el apoyo y asistencia técnica para la conversión de las cadenas de producción a sistemas productivos sostenibles, teniendo en cuenta especialmente a los pequeños y medianos productores; la generación de información técnica y de alertas tempranas de deforestación a partir del monitoreo a los bosques naturales; y la promoción del consumo responsable y la creación de mecanismos de diferenciación que permitan la identificación de productos cero deforestación.

Los retos de la cero deforestación

Aunque el cambio climático, y todas las acciones necesarias para su mitigación, son el desafío mayor, la cero deforestación tiene sus propios retos, muchos de los cuales van más allá de la misma implementación de estos Acuerdos y que requieren de iniciativas en todas las escalas (local, regional, nacional y global) y con la participación de todos los sectores (gobierno, productivo, consumo).

Javier Ortiz explica que los Acuerdos Cero Deforestación no abarcan todas las problemáticas asociadas a la deforestación debido que esta se asocia en gran medida a la alta informalidad presente en las actividades productivas agropecuarias y la ilegalidad. “El sector ganadero, por ejemplo, tiene un 60 % de informalidad”, esto quiere decir que en los Acuerdos Cero Deforestación falta por sumar ese 60 % de actores que desde la informalidad pueden tener mayor responsabilidad en deforestar los bosques del país, a pesar de la legislación que delimita la frontera agropecuaria y protege, por ejemplo, las zonas de reserva forestal o las áreas naturales. La informalidad y la ilegalidad son un problema complejo pues, además, conlleva a otras problemáticas asociadas la percepción que el consumidor final tiene sobre sectores productivos formales (y legales) que han firmado estos Acuerdos, como son los casos del sector ganadero o el de la palma.

Otro reto importante es el monitoreo de los bosques y la trazabilidad de las acciones pues algunas actividades, por su propia dinámica, dificultan estos procesos. “Un producto como la carne es difícil de monitorear debido a que el animal se mueve de un área a otra durante su desarrollo. En los últimos años el país, desde el Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del IDEAM, ha avanzado mucho en las metodologías y las herramientas para monitorear la deforestación por ganadería, pero es necesaria una infraestructura y una tecnología más robustas que permitan, por ejemplo, la trazabilidad de ese animal: en dónde nació o a qué área se movió para pastorear, entre otros indicadores”, explica Javier Ortiz.

En temas de mercado, el principal reto es lograr que toda la cadena de comercialización comprenda la gran importancia de los bosques y los impactos negativos de la deforestación; esto implica la promoción de un consumo responsable en el que el comprador final puede tomar decisiones conscientes que favorezcan a aquellos productos cero deforestación y reduzcan, o lleven a cero, el consumo de productos que deforestan o no son sostenibles (debido al alto consumo o contaminación de las fuentes de agua en sus procesos, uso indiscriminado de agroquímicos o altos niveles de emisiones de GEI, por ejemplo) y que, por ende, contribuyen a acelerar el cambio climático. Cabe agregar, como señala Javier Ortiz, que la sostenibilidad también está relacionada con otros aspectos económicos y sociales como el no uso de trabajo infantil o la explotación laboral.

En este contexto, los Acuerdos Cero Deforestación son una oportunidad para llevar al país no solo hacia una producción libre de deforestación sino para avanzar en la producción sostenible y hacia un consumo responsable. Esta iniciativa se suma a otras acciones alineadas con la meta de país de lograr la meta de cero deforestación en el 2030 como: procesos, prácticas y productos sostenibles; sustitución de actividades ilegales a la legalidad y formalidad (lo cual contribuye a otras disminuir la pobreza); fortalecimiento de la gobernanza en todos los niveles, sectores y regiones del país (territorios colectivos, por ejemplo); y la conservación de los bosques para la captura de carbono.

Llevar al país a la deforestación cero es una oportunidad para salvaguardar sus ecosistemas, su biodiversidad y sus riquezas culturales. Colombia es un país privilegiado y en su geografía se encuentra uno de los mayores potenciales para el futuro desarrollo del turismo de naturaleza, conservando y aprovechando la riqueza de las áreas naturales en la que viven pueblos indígenas y afro, y manteniendo la prestación otros servicios ecosistémicos como la provisión de agua para todos los colombianos. La apuesta cero deforestación y los Acuerdos de los sectores productivos son un gran aporte para un país que “valora y conserva sus bosques”, afirma Javier Ortiz.

Fuentes:

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